OpenAI propone una solución a uno de los Problemas del Milenio con un sistema multiagente de IA
OpenAI propone una solución a uno de los Problemas del Milenio con un sistema multiagente de IA
Vicerrectorado de Enseñanza Virtual 16/09/2026 ⏱️ 5 min
OpenAI ha publicado una propuesta de solución al problema de existencia y regularidad de las ecuaciones de Navier–Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio formulados por el Clay Mathematics Institute (CMI). La compañía asegura que un sistema interno de inteligencia artificial logró construir una demostración matemática de que determinadas soluciones tridimensionales pueden desarrollar una singularidad en tiempo finito, incluso partiendo de condiciones inicialmente suaves. (OpenAI, 2026)
El resultado, anunciado el 8 de septiembre de 2026, se acompaña de un artículo técnico de 166 páginas y de una formalización de la demostración mediante Lean, un asistente de pruebas que permite expresar argumentos matemáticos en un lenguaje formal verificable por ordenador. OpenAI presenta el trabajo como una resolución de las alternativas C y D recogidas en la formulación oficial del problema.
Sin embargo, que OpenAI haya presentado una demostración no significa que el Problema del Milenio esté ya reconocido oficialmente como resuelto. Las normas del Clay Mathematics Institute establecen que una posible solución debe publicarse en un medio matemático que cumpla sus requisitos, deben transcurrir al menos dos años desde su publicación y el resultado debe alcanzar una aceptación generalizada dentro de la comunidad matemática internacional antes de que el instituto pueda considerarlo.
Las ecuaciones de Navier–Stokes describen el movimiento de fluidos y tienen aplicaciones en ámbitos tan diversos como la aerodinámica, la predicción meteorológica o el estudio del flujo sanguíneo. Aunque estas ecuaciones se remontan al siglo XIX, sigue siendo extremadamente difícil determinar qué puede ocurrir con sus soluciones en tres dimensiones.
La cuestión planteada por el Problema del Milenio consiste, simplificando, en establecer si una evolución inicialmente regular debe mantenerse siempre suave o si puede llegar a aparecer una singularidad, es decir, un punto en el que determinadas magnitudes matemáticas dejan de permanecer acotadas.
La construcción presentada por OpenAI describe precisamente este segundo escenario. El artículo propone un flujo que parte del reposo, mantiene acotada su energía cinética y desarrolla una velocidad no acotada en un tiempo finito, bajo la acción de una fuerza externa suave. La demostración construye un vórtice cuyo núcleo se contrae mientras el movimiento del fluido se intensifica, organizando cuidadosamente diferentes términos de las ecuaciones para mantener regular la fuerza aplicada.
Una de las partes más relevantes del anuncio desde la perspectiva de la inteligencia artificial es el procedimiento empleado. OpenAI explica que utilizó un modelo interno todavía en entrenamiento y significativamente más capaz, según la propia compañía, que GPT-6 Astra. Sobre este modelo se desplegó un sistema de agentes capaces de consultar una copia almacenada de Internet, ejecutar código y comunicarse entre sí.
Una instantánea de un movimiento incompresible local. El naranja indica una rotación angular más rápida; el turquesa, una más lenta. La velocidad de circulación también depende del radio. Las trayectorias muestran un movimiento en espiral hacia el interior y un estiramiento axial. (OpenAI, 2026)
Para abordar Navier–Stokes, el grupo que terminó encontrando la demostración llegó a contar con del orden de 10.000 agentes concurrentes. El proceso se inició el 1 de septiembre y alcanzó el resultado el día 5, unas 88 horas después. La posterior formalización y verificación mediante Lean requirió otras 17 horas utilizando GPT-6 Astra.
La escala computacional también resulta llamativa. Según OpenAI, los agentes intercambiaron aproximadamente 2,7 millones de mensajes y produjeron unos 130.000 millones de tokens de salida durante el trabajo específico sobre Navier–Stokes. La compañía señala además que distintos grupos exploraron estrategias diferentes y que Codex se utilizó posteriormente para consolidar algunos de los resultados intermedios obtenidos.
Antes de centrarse en Navier–Stokes, el sistema también trabajó sobre una cuestión relacionada con las ecuaciones de Euler, que describen el comportamiento idealizado de fluidos sin viscosidad. OpenAI afirma que un grupo de alrededor de cien agentes obtuvo allí otro resultado matemático tras unas 50 horas de trabajo, lo que llevó al equipo a concentrar posteriormente mayores recursos en Navier–Stokes.
El anuncio también ha abierto un debate sobre autoría, procedencia de las ideas y uso de información introducida por investigadores en herramientas de IA. OpenAI señala que comenzó el experimento después de conocer rumores sobre avances paralelos de los matemáticos Levent Alpöge y Tristan Buckmaster. En una actualización publicada el 10 de septiembre, la empresa afirmó que, tras investigar el caso, los prompts de Codex utilizados por Buckmaster durante los dos meses anteriores no pudieron influir en el modelo empleado para obtener el resultado, incluido a través de su entrenamiento.
La cuestión resulta especialmente relevante para el ámbito universitario. Si sistemas de IA pueden intervenir de manera significativa en la producción de nuevas demostraciones matemáticas, será necesario precisar cada vez mejor cómo se documentan las contribuciones humanas y automáticas, cómo se atribuyen las ideas previas y qué mecanismos permiten reproducir y auditar el proceso científico.
El uso de Lean aporta una capa adicional de comprobación formal, pero no sustituye al escrutinio de especialistas sobre la definición del problema, los supuestos utilizados y la relevancia matemática de cada paso. Tampoco elimina el proceso de validación independiente exigido por la comunidad científica.
El resultado de OpenAI debe entenderse, por tanto, como una propuesta de solución extraordinariamente relevante y todavía pendiente de la validación matemática necesaria, no como la concesión oficial del Premio del Milenio. Si la demostración supera ese escrutinio, el episodio podría convertirse además en uno de los ejemplos más significativos hasta la fecha del uso de sistemas multiagente de inteligencia artificial para producir investigación matemática original.
OpenAI. (10 de septiembre de 2026). On the Navier–Stokes Millennium Prize Problem. https://openai.com/index/navier-stokes-solution/