El uso de IA en investigación doctoral
se generaliza en las universidades europeas
El uso de IA en investigación doctoral
se generaliza en las universidades europeas
Vicerrectorado de Enseñanza Virtual 20/03/2026 ⏱️ 4 min
La inteligencia artificial ya forma parte del trabajo cotidiano de buena parte del doctorado europeo. Según informó Times Higher Education, a partir del segundo informe de la encuesta 2026 del Consejo para la Educación Doctoral de la Asociación Europea de Universidades (EUA-CDE), más de dos tercios de las universidades europeas afirman que sus doctorandos utilizan IA en sus procesos de investigación, en un contexto en el que las instituciones perciben más oportunidades que amenazas, pero todavía avanzan con lentitud en la creación de políticas específicas. (Times Higher Education, 2026)
La noticia se inscribe en una transformación estructural de la educación superior y de la investigación en Europa, marcada por la rápida incorporación de herramientas de IA generativa en tareas académicas. El informe del EUA-CDE, basado en respuestas de 217 universidades, pone de manifiesto que la cuestión ya no es si la IA está presente en el doctorado, sino cómo se integra de manera responsable en la producción de conocimiento. Este cambio de enfoque refleja una transición desde la experimentación hacia la institucionalización del uso de estas tecnologías.
Los datos evidencian además una adopción desigual y parcialmente desconocida por las propias instituciones. Aunque el uso de IA es ya significativo, una proporción relevante de universidades reconoce no disponer de información precisa sobre cómo y en qué medida sus doctorandos la utilizan. Este desfase entre adopción tecnológica y regulación institucional revela una brecha crítica en la gobernanza universitaria, especialmente en un nivel formativo tan sensible como el doctorado.
El hallazgo central del informe es contundente: tres cuartas partes de las universidades estiman que sus doctorandos utilizan IA en la investigación. En términos más específicos, el 49 % señala un uso como apoyo auxiliar, el 17,5 % indica que la IA interviene tanto en tareas de apoyo como en el desarrollo de la investigación, y un 1 % afirma que desempeña un papel clave en el proceso investigador. A ello se suma un 23 % de instituciones que admite no conocer con claridad el grado real de uso, lo que refuerza la necesidad de mecanismos de seguimiento más sólidos (Marti & Peneoasu, 2026).
Desde una perspectiva institucional, destaca una valoración predominantemente positiva de la IA: el 73 % de las universidades la considera una oportunidad para la investigación, mientras que el 47 % la identifica como un desafío para la integridad académica. Esta doble percepción sitúa a la IA como una tecnología ambivalente, cuya integración requiere equilibrio entre innovación y control. No se trata únicamente de adoptar herramientas, sino de definir marcos normativos que garanticen transparencia, rigor científico y responsabilidad.
Sin embargo, la respuesta institucional sigue siendo incipiente. Solo el 38 % de las universidades está desarrollando nuevas políticas específicas sobre IA, y aunque el 52 % ofrece formación en uso responsable, esta aún no se encuentra plenamente integrada en todos los programas doctorales. Este escenario sugiere que la adaptación institucional avanza, pero a un ritmo inferior al de la adopción tecnológica por parte de los investigadores en formación.
Las implicaciones para la educación superior son profundas. La incorporación de la IA en tareas como revisión bibliográfica, redacción académica, análisis de datos o programación obliga a redefinir las competencias doctorales. Las universidades deben replantear qué significa la autoría intelectual, cómo se evalúa la originalidad y qué usos de la IA deben declararse explícitamente. En este sentido, la evaluación doctoral ya no puede basarse exclusivamente en productos finales, sino que debe considerar los procesos y herramientas utilizados.
En el ámbito de la investigación, el reto principal no es restringir el uso de la IA, sino integrarla de forma ética y metodológicamente sólida. Organismos internacionales como UNESCO han advertido sobre riesgos emergentes, como la sobre dependencia tecnológica, los sesgos algorítmicos o los conflictos de autoría, mientras que redes como ENAI subrayan la necesidad de fortalecer la formación en integridad académica. En consecuencia, la alfabetización en IA debe ir acompañada de una alfabetización ética avanzada.
En conclusión, la generalización del uso de la IA en el doctorado europeo confirma que la investigación académica ha entrado en una nueva fase caracterizada por la hibridación entre inteligencia humana y artificial. El desafío para las universidades no radica en limitar esta transformación, sino en gobernarla de manera ética, crítica y pedagógicamente fundamentada. En este nuevo escenario, formar investigadores no implica solo transmitir conocimiento disciplinar, sino también garantizar su capacidad para utilizar la IA con rigor, transparencia e integridad.
Asaf, S. (15 de enero de 2026). Two-thirds of universities report AI use among doctoral students. Times Higher Education. https://www.timeshighereducation.com/news/two-thirds-universities-report-ai-use-among-doctoral-students